El contenido es el rey es una de esas frases que en los últimos años se ha oído en boca de mucha gente dedicada al marketing y a la publicidad; la excusa del contenido ha dado lugar a que muchas personas se hayan lanzado a generar contenido propio o utilizar el contenido ajeno. Podríamos decir que se ha ido inflando la burbuja del contenido, que ahora parece que empieza a desinflarse.

Aún así, ciertamente el contenido es una pieza fundamental de la estrategia de posicionamiento de un profesional o de una empresa. Pero no se trata de crear o utilizar contenido sin ningún sentido, éste sólo funcionará si es con una estrategia.

¿Qué requiere una estrategia de contenido? 

Lo primero es fijar objetivos para dicha estrategia; como todos los objetivos deberían seguir el concepto SMART, Específico ( del inglés Specific), Medible, Alcanzable, Realista y Oportuno ( del inglés Time-bound). Sin un objetivo claro que alcanzar no podremos trazar la estrategia. Como ejemplo podríamos decir que para un profesional creando su marca personal, su objetivo más habitual es la notoriedad o para una empresa suele ser conseguir leads en su web.

Seguiremos con la estrategia decidiendo a quiénes queremos llegar, nuestro público objetivo. Deberemos tener una idea detallada de quienes son, qué hacen y dónde se mueven para poder orientar la creación del contenido y decidir los lugares donde los publicaremos y promocionaremos.

Una vez decidido qué queremos y a quién nos dirigimos deberemos decidir si nuestra campaña será sólo de contenido creado por nosotros o también incluiremos contenido de otros, escogido por nosotros para nuestra audiencia, lo que se suele llamar curación de contenidos.

Habitualmente para una persona o una organización pequeña la combinación de contenido propio y contenido curado es casi la única opción debido a que la creación 100% requiere mucha dedicación.

Una vez decidido deberemos crear un calendario de publicación, que cubra los medios a través de los cuales vamos a publicar, las fechas y contenidos que publicaremos así como las horas a las que lo haremos, en el caso de publicaciones en redes sociales, para lo cual es interesante saber cuándo utiliza nuestro público objetivo cada una de las redes sociales en las que publicamos.

Por último deberemos tener el contenido a publicar, en el caso de contenido propio, debemos generar contenido de calidad que nos permita desarrollar una serie de formatos que podamos compartir, por ejemplo:

  • Entradas en un blog
  • Infografías o fotografías enriquecidas
  • Tutoriales
  • Casos de estudio
  • Cursos
  • Ebooks

Un mismo contenido creado se puede adaptar para ser usado en otro formato, de un artículo puede salir un curso o una infografía, etc…

También en el caso de contenido a compartir es necesario tener un repositorio de fuentes de información en el que podamos localizar contenido que tengamos a nuestra disposición para poder utilizar sin tener que dedicar mucho tiempo a buscar en el momento de publicación.

Si seguimos estos pasos estaremos creando una estrategia de contenido, que deberá buscar su sitio entre la increíble cantidad de información publicada cada día en internet.

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