Me cuento entre los partidarios de que la marca engloba todo aquello que hacemos, que dicha marca debe estar trabajada desde la coherencia, que debemos tener un producto que cumpla expectativas, dar un buen servicio, satisfacer al cliente, etc; pero lo que no entiendo es que la identidad visual de la marca se relegue a una categoria secundaria.
En muchas ocasiones a los componentes de la identidad visual, el logotipo, tipografĆas, colores, etc no se les da ningĆŗn tipo de importancia. Se tratan como una parte frĆvola de la marca, cuando claramente son una parte muy importante de aquello que queremos transmitir.
Una identidad visual bien trabajada es a una marca como un traje hecho a medida a una persona.
Ese traje se ajustarƔ de manera perfecta a esa persona y harƔ que destaque lo mejor de ella; estƔ claro que como dice el refranero, el hƔbito no hace al monje, pero cuando tenemos a un buen monje su hƔbito harƔ que lo reconozcan.
¿qué es una identidad bien trabajada?
Partimos de la base de que el sentido por el que recibimos mÔs información es la vista, algunos estudios dicen que hasta el 80% del total de información, asà que deberemos conseguir que los componentes de la identidad visual expliquen la marca, que representen sus valores y que sirvan de carta de presentación.
Es imprescindible que la identidad visual estƩ integrada perfectamente y con total coherencia con los demƔs elementos de la identidad corporativa.
Un punto muy a tener en cuenta es que cuando se crea esta identidad visual se suele acompaƱar de un manual de identidad visual que nos permite conocer su uso correcto y sus lĆmites asĆ que no sólo se trata de crear dicha identidad de marca sino de ser conscientes de cómo utilizarla correctamente en cada comunicación de la organización.