Me encuentro muchas veces con personas que creen que “hacer una marca” es lo mismo que hacer marketing, entendido por ellos como hacer publicidad y creo que realmente no pueden estar más lejos de la realidad.

Hablaba hace ya más de un año en mi otro blog, el Hombre de Hojalata, de qué es una marca en el artículo ¿Qué marca la marca?; en ese artículo explicaba cómo la marca tiene que estar en línea con los valores de la empresa y que bien tratada genera una vinculación emocional con el público objetivo, y creo que eso no se puede conseguir sólo con publicidad y menos cuando tratamos la marca de los pequeños.

La mayoría de los proyectos en los que trabajo son “pequeños” si entendemos eso únicamente en función del tamaño de la empresa y no como el tamaño del profesional o profesionales que están detrás del proyecto. Esos proyectos pequeños suelen tener un punto débil ( a veces varios…) y suele ser la financiación, con lo cual si el único modo de “hacer una marca” fuera la publicidad no tendrían ninguna posibilidad de hacerlo.

En el caso de las marcas de esos proyectos lo importante como ya decía en el post que os he mencionado antes es crearlas con coherencia, que realmente respondan a los valores de la persona u organización que está detrás; si eso lo hacemos correctamente, si la marca es sincera y puede mover emociones en su público objetivo entonces nos quedan muchos, muchos recursos que pueden hacer que esa marca sea visible, y en muchos casos la publicidad es el último recurso.

Yo soy muy partidario de que una vez está cubierta la presencia en internet con una buena web, trabajada desde la comunicación, generando contenido en un blog y con una presencia en las redes sociales que se considere (nunca todas, suele ser imposible además de un suicidio profesional…) la mejor manera de crear la marca es salir a la calle, conocer a gente y presentar el proyecto, moverse, moverse y moverse…

Debemos ser totalmente coherentes con nuestro proyecto; si el proyecto no es unipersonal debemos estar seguros de la imagen que dan de él las personas que participan; ese contacto ya sea en una reunión, por teléfono, o en cualquier contacto fuera de la organización debe responder a esa marca ( una imagen de marca que respira buen rollo muere si quien está tras el teléfono es desagradable…).

La marca que hagamos, aquella huella que dejaremos en los demás, se hace cada día, en cada contacto ya sea en internet o en la vida real, además con presupuesto se puede invertir en publicidad, pero no tiene sentido hacerlo si no tenemos todo lo demás.

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